P a i s a j e s   b u c ó l i c o s
E l l u g a r   d e   a b a n d o n o


‘Paisajes bucólicos /El lugar de abandono’ es un trabajo pictórico que usa como tema el paisaje de una manera desviada, es una malversación del paisaje, es un conjunto de obras que cuestiona y remueve la convención de la realidad del paisaje en la Pintura.

El espectador se encuentra confrontado en primera lectura a una imagen idílica equivoca, y a medida que se profundiza en esta visión, el espectador se enfrenta a la ambiguedad de este mismo paisaje como un lugar de despojo.

Un paisaje que nos re-envia a nuestra historia reciente, ya sea en America Latina con los detenidos desaparecidos, o en Europa del este y las fosas de muertos o mas cerca aun en la historia, en Irak, la representación de un abandono, la utilización de un espacio como lugar de un crimen.

‘Paisajes bucolicos /El lugar de abandono’ es la alegoría de una aniquilación, es una representación simbólica, es una señalización, el relato de un crimen maquillado, un testimonio antes de la biodegradación, estas pinturas son un recuento de las tecnicas de ocultación y desaparición utilizadas por el totalitarismo, y a traves de ellas se hace un balance de los diferentes territorios que son desviados para la perpetración de un crimen y también se hace un homenaje a las victimas.

C.A.



V a n i t é s

S a n s   g r a v i t é

Al final de su vida Francis Bacon denotaba como sería de mas en mas dificil progresar en la figuración pictórica.

Esta Claro, ¿que puede aportar todavía esta fabricación de imagenes que no puede rivalizar con la veracidad de la fofografía ?, ¿como el pintor podría esperar emanciparse ante esta tiranía fotogràfica ?

Carlos Araya Carlanga, mas alla de querer suplantarla, propone simplemente de revelar esta tiranía, no como un efecto del arte, no como una simple duplicación, mas bien componiendo con ella, y mas exactamente recomponiendola con el fin de expresar la fascinacion que ejerce la imagen realista, un poco a la manera de « Vanités » del siglo 17.

El dispositivo es simple : No necesitamos alejarnos como en un cuadro de Holbein dandonos vuelta una ultima vez para poder ver el hueso de calamar transformarse por anamorfosis en una calavera. No, Carlos Araya Carlanga puso sin gravedad el muerto en el centro de sus cuadros. Asi también como espera hacerlo reposar en el centro de su exposición a traves de un personaje hecho de papel maché. En el centro mismo ahi donde la visión foveal se queda fija.

Carlos hizo como caer del cielo un pequeño personaje que pareciera dormir.

Pero asi como en el poema de Rimbaud « El durmiente de Val », su visión tiene dos agujeros rojos en el lado derecho. Este pequeño personaje curiosamente arqueado se presenta como una distorsión espacio-temporal, un desmentido, un hiato. Un agujero.

Es un soldado, sin duda un Iraki, pero también podría ser un argelino lanzado desde un helicoptero, un disidente torturado abandonado alli, un soldado de la infortuna, perforando y desmintiendo la tranquila convención del paisaje.

Carlos Araya Carlanga pefora la imàgen tiranica de la realidad belicosa, como un tiro al blanco, donde él manipula la apariencia equivoca. Hace aparecer este desaparecido, como la revelación del punto ciego de nuestra ceguera contemporànea.

Todos estos paisajes, asi como tarjetas postales que invitan a viajar, son mo lestados por la presencia discordante de este elemento extranjero. Tanto asi que en esta serie Carlos Araya Carlanga rinde un homenage a su manera al pop art. El de Warhol, al cual podriamos aproximarlo a traves de su facilidad de tratar la imagen. De hecho nos equivocariamos viendo a Warhol simplemente como un adulador de la sociedad del espectaculo. Con el tiempo vemos aparecer incluso en sus ‘Dolares’ la filigrana odiosa de la muerte. El es sin duda el mas grande pintor de « Vanités » moderno, remplazando la calavera por clichés occidentales, sus ejecuciones y sus marcas.

Carlos no se sirve simplemente de una imàgen prefabricada de la cual él haría mas tirajes, Carlos compone sus imagenes, sin duda a base de clichés fotogràficos. Este proceso pictórico finalmente se aproxima al montaje fotogràfico. El encuentro, aparentemente banal, de un pequeño personaje en estos paisajes revela el hiato « realitario » de un mundo pleibiscitado por la publicidad, siempre en favor de hacer su propio elogio, demuestra su engaño fundamental.

Como dice Denis Roche en « Escritos sobre le imagen ». « Toda la historia del fotomontaje es la historia de este engaño : Hacer decir un discurso de conjunto, un solo discurso de conjunto a simples pedazos que habían elegido decir diferentemente cosas divergentes. »

Es el arduo camino que eligió Carlos Araya Carlanga para intentar progresar un poco mas adelante en la figuración. Recibamos como un presente este trabajo de

lucidéz que se esfuerza en volvernos menos ciegos.


Gerald Stehr, Paris junio 2007